Día 1
Cepillarse bien de verdad
2 min · mañana y noche
- Pon un cronómetro: 2 minutos. Casi nadie llega; la mayoría para antes del minuto.
- Cepillo inclinado hacia la encía, movimientos cortos y sin apretar. Caras de fuera, de dentro y las que mastican.
- Escupe, pero no te enjuagues con agua. Así el flúor se queda actuando.
- El de la noche es el importante: después no comas ni bebas nada que no sea agua.
Por qué. Cepillarse dos veces al día con pasta con flúor y escupir sin enjuagar es la recomendación base de las guías de salud bucodental (Delivering better oral health, 2021). Apretar más no limpia más: desgasta el esmalte y retrae la encía.
Día 2
Entre los dientes
2 min · cada noche
- Pasa el hilo o el cepillo interdental antes del cepillado de la noche.
- Abraza cada diente en forma de C y baja con suavidad hasta la encía, sin golpearla.
- Si te sangra los primeros días, sigue con suavidad: suele ser encía inflamada y mejora en una o dos semanas.
Por qué. El cepillo no llega al espacio entre dientes, que es donde empiezan muchas caries, el sangrado de encías y buena parte del mal aliento.
Día 3
Lengua y aliento
1 min
- Limpia la lengua de atrás hacia delante, 3 o 4 pasadas, con un limpiador lingual o con el propio cepillo.
- Bebe agua durante el día: la boca seca huele peor.
- Chicle sin azúcar después de comer si no puedes cepillarte.
Por qué. En la mayoría de los casos el mal aliento sale de la propia boca: la capa de la lengua y las encías. El enjuague solo lo tapa un rato.
Día 4
Lo que mancha
Durante el día
- Café, té, refrescos de cola y vino tinto tiñen el esmalte. No hace falta dejarlos: bebe un trago de agua después.
- No te cepilles justo después de algo ácido (refrescos, zumos, cítricos). Espera entre 30 y 60 minutos.
- Tabaco y vapeo: son lo que más mancha y lo que más daña las encías. Cuanto menos, mejor.
Por qué. El ácido ablanda el esmalte durante un rato; si cepillas en ese momento, te llevas parte. Y las manchas de fuera son las únicas que puedes evitar tú.
Día 5
Azúcar: cuenta las veces
Durante el día
- Hoy cuenta cuántas veces tomas algo con azúcar, incluidos refrescos, bebidas energéticas y zumos.
- Júntalo con las comidas en lugar de picar o dar sorbos durante horas.
- Entre horas, agua.
Por qué. Para los dientes importa más la frecuencia que la cantidad: cada toma de azúcar es un ataque ácido de unos minutos. Una lata bebida a sorbos toda la tarde hace más daño que la misma lata con la comida.
Día 6
Blanquear: la verdad
5 min de lectura
- Carbón activado: no hay pruebas de que blanquee ni de que sea seguro, y puede ser abrasivo (Brooks et al., 2017).
- Limón, bicarbonato, vinagre: ácido y abrasión. Desgastan el esmalte, y el esmalte no vuelve.
- Tiras y kits de internet: en la Unión Europea, los productos con más de un 0,1 % de peróxido de hidrógeno solo puede usarlos o entregarlos un dentista, y nunca a menores de 18 años. Si te lo venden sin dentista, desconfía.
- Pasta «blanqueadora»: como mucho quita manchas superficiales. No cambia el color del diente.
- Lo que sí funciona: una limpieza profesional para las manchas, y el blanqueamiento con tu dentista si quieres subir de tono.
Por qué. El color natural del diente no es blanco puro, y lo marca la capa de dentro. Lo único que lo aclara de verdad es el peróxido bien indicado, y eso lo decide un dentista después de mirarte la boca.
Día 7
Revisión y sonrisa
10 min
- Pide cita para una revisión y una limpieza si hace más de un año de la última.
- Labios: bálsamo con protección solar por el día. Los labios cortados estropean cualquier sonrisa.
- Practica delante del espejo una sonrisa relajada: ojos incluidos, mandíbula suelta.
- Tu rutina fija: 2 minutos mañana y noche, hilo cada noche, lengua, agua después del café.
Por qué. El sarro no se quita en casa por mucho que cepilles: solo sale con una limpieza profesional. Y es lo que más amarillea la zona de la encía.